Nuestras
tecnologías

Una regulación adaptada

Autorregulable – Esta tecnología se encuentra tanto en las entradas de aire como en las bocas de extracción. El principio consiste en que un elemento de regulación mecánica (compuerta o lámina terfano) adapta la sección de paso de aire de las entradas de aire o de las bocas en función de la depresión para mantener siempre un caudal constante.
El aire de las viviendas se renueva así permanentemente, asegurando la evacuación de la humedad de cada habitación para garantizar una buena calidad del aire.

Higrorregulable – La tecnología higrorregulable está presente actualmente en más del 90% de las viviendas nuevas equipadas con ventilación de flujo simple.
Las entradas de aire y las bocas de extracción higrorregulables reaccionan en función de la humedad relativa del aire* de la vivienda. Una trenza de nailon capta las condiciones de humedad de la habitación y acciona una compuerta que permite un mayor o menor paso de aire en la boca o en la entrada de aire.
Para adaptar la necesidad de ventilación, los componentes higrorregulables se abrirán progresivamente en función de la tasa higrométrica en la habitación. Las entradas de aire comenzarán a abrirse con una tasa de humedad cercana al 45% hasta alcanzar su apertura máxima con una tasa cercana al 60%. Las bocas de extracción seguirán el mismo principio, abriéndose progresivamente a partir de una humedad relativa de la habitación de aproximadamente 30% hasta una humedad relativa del 70%.

*La humedad relativa del aire expresa la cantidad de vapor de agua contenida en el aire en relación con la cantidad máxima que puede contener este aire antes de saturarse y condensarse.

"Una ventilación para un aire saludable"

La tasa higrométrica medida en una vivienda refleja la actividad y la presencia humana en la misma. Por su actividad (preparación de comidas, ducha o baño, secado de ropa…) o su metabolismo (transpiración y respiración), el ser humano produce constantemente una cantidad de vapor de agua.

La tasa de humedad óptima en una vivienda debe situarse entre el 40 y el 60%. Una tasa de humedad demasiado alta no es satisfactoria para la durabilidad de su vivienda ni para la salud. En efecto, una tasa de humedad demasiado elevada favorece el desarrollo de organismos potencialmente patógenos como los ácaros o el moho. Además, una humedad demasiado alta aumenta la sensación de frío y lleva a sobrecalentar la vivienda, aumentando considerablemente el consumo de calefacción.

Por el contrario, una tasa de humedad demasiado baja (HR < 40%) no es satisfactoria. En efecto, una higrometría insuficiente puede provocar irritaciones en la nariz, la garganta e incluso complicaciones respiratorias.

Autenticidad
y Compromiso

Tenemos una verdadera identidad que guía nuestras acciones diarias y que impulsa nuestras decisiones desde hace más de 60 años.

Estamos totalmente movilizados para cumplir nuestras promesas con nuestros clientes y «Partes interesadas»